miércoles, 15 de marzo de 2017

PASO en Sziget, 2015


Pannonia Allstars Ska Orchestra, también conocido como PASO, es un grupo de ska húngaro, quizás de los mejores que tenemos ahora mismo en Hungría. Aquí los vemos en la edición de 2015 del célebre festival Sziget (Isla) de Budapest. 

Un poco sobre Hungría y 1848

Todos los años, el 15 de marzo se celebra la fiesta nacional de Hungría, que conmemora el inicio de lo que  los húngaros llaman "Revolución y Guerra de Liberación" de 1848-49 contra los Habsburgo. No se trata de celebrar una victoria, ya que los revolucionarios húngaros fueron derrotados por las fuerzas unificadas de la reacción. Sin la intervención directa de las tropas zaristas, la posición de los Habsburgo habría sido insostenible. La derrota de la revolución desencadenó una brutal represión contra los húngaros que duró alrededor de dos décadas, hasta la llegada del Compromiso de 1868. A nivel internacional la Revolución de 1848 se enmarca dentro de la Primavera de los Pueblos contra el absolutismo. Básicamente se trataba de revoluciones liberales burguesas de carácter nacionalista (porque iban dirigidas contra el dominio absolutista y, en el caso de los pueblos oprimidos, contra los grandes imperios dominantes en la Europa de entonces).

Típica escarapela, imprescindible el 15 de marzo en Hungría. Fuente: Wikipedia.


En la actualidad en Hungría la fiesta ha pasado de ser la conmemoración de un heroico hecho del pasado a servir de palestra para mostrar los conflictos políticos actuales. No es que antes estuviera exenta de política interna, para nada (a fin de cuentas los partidarios más radicales de la contrarrevolución de 1956 usaban tras el fracaso de esta el lema MUK - Március Újra Kezdődik, "Marzo comienza de nuevo"), pero tras la caída del socialismo todos los partidos del parlamento tras la reivindicaban como una fiesta nacional. Fue el Fidesz de Orbán el que promovió activamente casi hasta el absurdo la identificación entre el 15 de marzo y la política del momento en las primeras elecciones en las que tuvo que defender su gobierno (las del 2002, tras el primer gobierno orbanista de 1998-2002), cuando fue consciente de que solo con los votos tradicionales de la derecha no podría renovar su mandato y radicalizó su discurso buscando atraer el voto de la extrema derecha, La cosa estuvo a punto de salirle bien, absorbió todos los votos conservadores y ultras convirtiéndose en el único partido de derechas del parlamento (en las elecciones de 1998 hubo 3, si no contamos, claro a liberales y socialistas, que no dejan de ser derecha también, aunque se hagan llamar la izquierda; como resultado colateral la extrema derecha se hundió y desapareció del parlamento). Fidesz llegó a ganar la segunda vuelta con casi 200 mil votos de ventaja respecto a los socialistas (la primera vuelta la había perdido por casi 60 mil votos), pero no le bastó porque gracias a los resultados de la primera vuelta se formó un gobierno progre-liberal. Volviendo al tema, fue entonces cuando las posturas en torno al 15 de marzo se radicalizaron y la "kokárda" (la escarapela típica con los colores nacionales que está de moda llevar ese día) se convirtió casi en cuestión de estado. Desde entonces, el 15 de marzo se ha convertido en el momento en el que los partidos aprovechan para llevar agua a su molino y movilizar a sus fieles contra el "enemigo" (los social-liberales -o wahabíes seculares, me apropio de esta acertada denominación-  han adoptado la misma táctica, supongo que a falta de una idea mejor).

Polacos en Budapest para celebrar el 15 de marzo. "Dos buenos amigos protegen Europa", en referencia a la crisis de los refugiados y usando un conocido lema "Magyar, lengyel, két jó barát" (El húngaro y el polaco, dos buenos amigos).  Fuente: 24hu


Desde hace algunos años, además, se ha hecho habitual la presencia de invitados polacos en las celebraciones, especialmente en el discurso del Primer Ministro (Viktor Orbán) frente al Museo Nacional. No se trata de que envíen solo una delegación política o algo así, no, para nada, sino que, además de la representación oficial, vienen multitudes en autobuses desde diferentes zonas de Polonia. Hay que recordar que en la Revolución de 1848 en las filas húngaras lucharon muchos polacos, de hecho Jozef Bem, Henryk Dembińsky y otros son considerados héroes por su participación en favor de la libertad de Hungría. Los giros políticos de los últimos años han reforzado más aún la presencia polaca en las fiestas, aunque este año los polacos no están tan contentos con los húngaros del Fidesz, hace unos pocos días, Fidesz votó en favor de Tusk como Presidente del Consejo de Europa, en contra de la opinión del gobierno polaco, que prefería otro candidato (Jacek Saryus Wolski) y como respuesta, el viceministro de exteriores polaco, Jan Dziedziczak, ha anulado su visita a Budapest alegando motivos de trabajo[1].

El Primer Ministro húngaro, Viktor Orbán, en el tradicional discurso ante el Museo Nacional el 15 de marzo. Fuente: Híradó


Por otro lado, obviamente, de acuerdo al momento político ha ido cambiando la valoración de los acontecimientos de 1848 y de sus participantes. Por supuesto, hasta 1868 estuvo prohibida cualquier manifestación que recordara lo sucedido y cualquier intento de conmemoración era duramente reprimido (por ejemplo el asesinato de Géza Forinyák por llevar flores al cementerio Kerepesi, cuando la policía disparó contra los participantes en el acto). Después del Compromiso de 1868 las autoridades hacían la vista gorda y se permitía la conmemoración, aunque sin mucho entusiasmo. A finales del siglo XIX se intentó integrar la conmemoración con la simbología del Compromiso, resaltando los elementos partidarios de este, aunque se cambió la fecha de la celebración oficial a abril. Hubo que esperar hasta 1927 para que se recuperara la festividad del 15 de marzo. En la época de la construcción del socialismo se consideró festivo hasta 1951. Por supuesto, se recuperó en 1956 y posteriormente seguiría celebrándose, enmarcada dentro de las celebraciones del 21 de marzo (por la Comuna Húngara), solo a partir de 1989 se convirtió en una de las principales festividades húngaras. Por otro lado, en el movimiento revolucionario húngaro de 1848 se suele distinguir entre dos posturas, la moderada, más liberal, representada por István Széchenyi, y por otro lado la democrática radical, cuya figura más destacada es Lajos Kossuth. En los últimos años se ha revalorizado la postura de Széchenyi, mientras que la figura de Kossuth está siendo relegada a un segundo plano. Por supuesto, la propaganda es la propaganda, de Széchenyi se ha hecho hasta una película hagiográfica (Hídember, 2002), muy criticada por la imagen maniquea que ofrece de Kossuth y por sus más que discutibles valores artísticos. Y no es de extrañar, Széchenyi representa la política de reformas moderadas, desde arriba, apoyándose en la propia aristocracia y la nobleza, mientras que Kossuth prefería reformas radicales y se apoyaba en las capas sociales menos favorecidas, al menos de palabra, claro (porque cuando estuvo en el poder siguió una política bastante más moderada). Frente a este culto promovido desde el poder en los últimos años, también ha existido tradicionalmente un culto a Kossuth, más extendido entre el pueblo, y no solo entre los húngaros (también por ejemplo entre los eslovacos, parece que Kossuth tenía orígenes eslovacos). En cualquier caso, hay que tener en cuenta que este conflicto ideológico Kossuth-Széchenyi es tradicional en Hungría, no es solo característico en la actualidad, y tampoco olvidemos que las posturas representadas por ambos no dejan de ser dos corrientes dentro del mismo movimiento liberal húngaro. En los años treinta los gobiernos conservadores se adueñaron casi de la figura de Széchenyi, aunque a finales de la época cobró de nuevo importancia la de Kossuth. En la época de la construcción del socialismo se prefería a personajes no vinculados a la nobleza (Széchenyi era de familia aristocrática, Kossuth de la pequeña nobleza empobrecida, sin tierras), sino a figuras más radicales como por ejemplo al poeta de la revolución, Sándor Petőfi, o al socialista utópico Mihály Táncsics, cuya revista Munkások Újsága - Periódico de los Obreros-, por cierto, fue prohibida por Kossuth en 1848. Uno de los principales marxistas húngaros de comienzos del siglo XX, Ervin Szabó, escribió bastante sobre el culto a Kossuth y sobre la valoración de Kossuth que podía hacerse desde el marxismo, a pesar de que el joven F. Engels hablara de él como, y cito, "(...)un revolucionario verdadero, un hombre que se atreve a aceptar en nombre de su pueblo el desafío de una guerra desesperada, un hombre que es para su país Dantón y Carnot en una misma y única persona: Luis Kossuth"[2]. Szabó rechaza la idea que la burguesía liberal dirigiera el movimiento, sino que considera que es la pequeña nobleza la principal impulsora y el elemento dominante (no en sus primeros momentos, sí después), de ahí que las reformas radicales quedaran empantanadas; Szabó rechaza de plano la idea de Kossuth como Dantón y escribe que: "El proletariado húngaro que pone entre los grandes a Sándor Petőfi o a Mihály Táncsics, no puede contar entre ellos a Lajos Kossuth." (en el periódico Népszava, 1902). Por lo demás, de Kossuth (que rechazó explícitamente el socialismo en varias ocasiones) también se critica mucho que huyera cuando todo parecía perdido, dejándole el marrón a Artur Görgei y a los que se quedaron en el país y sufrieron la represión. En cualquier caso es curioso como cambian con el paso del tiempo y de acuerdo con quien gobierna las valoraciones de sucesos y personalidades de la época, aunque de todas formas, 1848 siempre ha sido la conmemoración de la lucha por la libertad nacional de Hungría.

Por otro lado, este artículo solo pretendía ser un pequeño comentario sobre 1848, queda un artículo (o dos) pendientes más en concreto sobre los acontecimientos de 1848 y no tanto sobre su valoración actual o en la forma en que se usa en las luchas diarias de Hungría.

Monumento al general polaco Józef Bem, héroe de la Revolución de 1848, en Budapest. Fuente: Wikipedia

Fuente: Bicske



Fuentes:

Index

Engels, F.: Papel del paneslavismo en la política rusa de anexión, 1849 (en Marx, Engels: Los nacionalismos contra el proletariado. Selección de textos, Ediciones Espartaco Internacional, 2008. Páginas 46-47).

Magyar Nemzet (sobre el culto a Kossuth)

Múlt-kor (sobre el culto y las valoraciones que se han hecho a lo largo de la historia del 15 de marzo).

Szabó Ervin: A Kossuth-ünnep. (colección de citas de Szabó sobre Kossuth, sacadas de contexto, claro, pero bueno).

Szabó Ervin: Hol az igazság? (el libro completo se puede bajar, en húngaro, claro, en este enlace)





jueves, 3 de noviembre de 2016

Referéndums en la Hungría postcomunista (I) - Los cuatro síes - 1989

Como no he tenido mucho tiempo para actualizar el blog, me he quedado sin comentar los resultados del referéndum del 2 de octubre sobre las cuotas de los refugiados que quiere imponer la UE (para más información véase esta excelente entrada en el blog Desde Hungría). Mi idea era haber hecho un pequeño resumen sobre los referéndums celebrados en Hungría desde la caída del socialismo y luego pasar al del 2 de octubre. Retomo el proyecto, aunque con retraso, a fin de cuentas tampoco es mala idea escribir de un tema con algo de perspectiva temporal.



Una anciana votando en el referéndum de los cuatro síes, en noviembre de 1989. Fuente: Múlt-kor

El primer referéndum húngaro tras la caída del socialismo fue el llamado "referéndum de los cuatro síes", que tuvo lugar el 26 de noviembre de 1989.  Fue impulsado por la oposición liberal, encabezada por la Federación de Demócratas Libres (SzDSz por sus siglas en húngaro), la Federación de Jóvenes Demócratas (Fidesz - hoy en el poder como partido conservador, pero entonces era una rama radical del liberalismo, casi las juventudes del SzDSz), pero fue apoyado también por  otros partidos opositores, como el Partido Socialdemócrata (no confundir con el Partido Socialista, que surge del Partido Socialista Obrero Húngaro -comunista-) y el Partido Independiente de los Pequeños Propietarios (FKgP, conservador, nacionalista). Estos partidos se habían fundado durante 1988, ante la política permisiva del gobierno, en muchos casos a partir de asociaciones existentes anteriormente (por ejemplo la Red de Iniciativas Libres, que dio lugar al SzDSz). Por aquel entonces el poder estaba todavía en manos del Partido Socialista, heredero del Partido Socialista Obrero Húngaro -comunista-. Poco antes, el 9 de octubre de 1989, se había celebrado el XIV Congreso del PSOH (en realidad oficialmente no lleva número porque fue el último y a la vez el I Congreso del Partido Socialista). En el Congreso, el sector reformista y anticomunista, que en realidad ya controlaba el partido, transformó el PSOH en un partido socialdemócrata de tipo occidental, con el nombre de Partido Socialista Húngaro y abandonó la ideología comunista (oficialmente, en la práctica eso ya había sucedido mucho antes, ahora se institucionaliza el cambio). Un conocido reformista, Rezső Nyers, se convirtió en el presidente del nuevo partido. Por cierto, Nyers procedía de las filas socialdemócratas, no de las comunistas; en 1948 el Partido Socialista y el Comunista se unieron fundándose el Partido de los Trabajadores Húngaros (luego, después de 1956 adoptaría del nombre de PSOH), un detalle a tener en cuenta, dado que la idea de la unidad entre socialistas y comunistas en Hungría siempre ha estado presente, y en general, siempre ha acabado mal (véase también el caso de 1919 con la República de los Consejos). Los fieles (al menos en teoría) a la ideología comunista quedaron en minoría (ya lo estaban antes), rechazaron el cambio y abandonaron el partido. Más tarde algunos de ellos formarían un nuevo Partido Socialista Obrero Húngaro, que fue impulsado por Gyula Thürmer, elegido presidente, más tarde cambiaría en varias ocasiones de nombre, en la actualidad es el Partido Obrero (y lo sigue dirigiendo Thürmer).


 El 23 de octubre de 1989 se proclamó la República, en lugar de la República Popular, y Miklós Németh, jefe del gobierno desde 1988, cuando los revisionistas consiguieron apartar al mojigato de Károly Grósz del poder, se convirtió en el Primer Ministro, Miklós Németh era un político abiertamente reformista, ya en 1988 se había mostrado partidario de un sistema parlamentario del tipo occidental, había sido miembro del PSOH y ahora lo era del Partido Socialista, había estudiado en la Universidad de Harvard (con una beca) y a su nombre se asocia el último gobierno "socialista", aunque en realidad no tenía nada de socialista, ya que fue el encargado de impulsar las reformas y preparar el terreno para la toma del poder por los partidos capitalistas. El gobierno de Németh duró desde noviembre de 1988 hasta mayo de 1990, cuando las primeras elecciones postsocialistas llevaron al poder a un partido conservador, oposición al gobierno, el Foro Demócrata Húngaro. Por otro lado, la Hungría socialista no conocía el puesto de presidente de la república, en su lugar existía el puesto de Presidente del Consejo Presidencial de la República Popular, que por aquel entonces lo ocupaba el famoso bioquímico de origen transilvano Brunó Straub. Straub fue el último presidente del Consejo Presidencial; con la proclamación de la República (la llamada Tercera República Húngara) este puesto fue suprimido y sustituido por el de Presidente de la República (entonces todavía de manera provisional), el primer presidente de la República Húngara fue otro reformista del POSH (ahora en las filas del Partido Socialista, claro),  Mátyás Szűrös. János Kádár, que había sido el secretario del Partido, y había dirigido los destinos del país desde 1956, había fallecido el 6 de julio de 1989, pero antes de eso había sido apartado del poder, en mayo de 1988, cuando fue destituido como Secretario General del PSOH, más tarde, en mayo de 1989, perdió incluso el puesto meramente honorífico de Presidente del Partido.

Propaganda liberal en favor del sí en las cuatro cuestiones del referéndum. 1.¿Que haya presidente de la república? Sí, pero solo después de las elecciones parlamentarias. 2. ¿Fuera el partido de los lugares de trabajo? Sí, de inmediato. 3.¿ Rendición de cuentas respecto a las propiedades del partido? Sí, hasta el último céntimo. 4. ¿Disolución de la Guardia Obrera? Sí, para siempre. El que se queda en casa, vota por el pasado. Fuente: 1989. A rendszerváltás évei egy kis városban (Blog)


Como se ha comentado, el gobierno socialdemócrata de Miklós Németh tuvo la tarea de acabar con las formas que quedaban todavía de la época socialista y de preparar la instauración completa del capitalismo. Menciono algunos de los ministros del gobierno porque luego han tenido mucha importancia en la Hungría posterior, por ejemplo Péter Medgyessy, viceprimer ministro (luego en el 2002-2004 primer ministro húngaro), el ya mencionado Rezső Nyers, ministro de estado, le sustituiría Imre Pozsgay (fallecido en marzo del 2016), que había sido ministro de cultura entre 1976-82, luego acabó en círculos cercanos al conservador Foro Demócrata Húngaro y en la actualidad al Fidesz, fue uno de los redactores de la nueva Constitución Húngara aprobada durante el gobierno de Viktor Orbán; otro de los ministros del gobierno Németh fue Gyula Horn, ministro de exteriores y luego, en 1994-98 primer ministro húngaro; László Békési, ministro de finanzas, también lo fue en el gobierno Horn (entre 1994-95), de hecho es uno de los padres, junto a Lajos Bokros del paquete de reformas liberales que se aplicó en esa época. En fin, que se supone que todos estos eran comunistas (por cierto, por eso muchos húngaros hablan todavía de que gobiernan los comunistas -bueno, se usaba más cuando los socialistas estaban en el poder, antes del gobierno Orbán, pero algunos también lo dicen ahora).

 Otro de los elementos a tener en cuenta era la oposición, cada vez más fuerte. Para ofrecer un perfil homogéneo y unificado contra el gobierno, el 22 de marzo de 1989 la oposición se había agrupado en la llamada Mesa Redonda de la Oposición (EKA por sus siglas en húngaro, Ellenzéki Kerekasztal). La formaban organizaciones (como la Asociación Bajcsy-Zsilinszky), sindicatos (Liga Democrática de Sindicatos Independientes, aunque eran solo observadores), y sobre todo partidos políticos, Fidesz, Foro Demócrata Húngaro, Partido de los Pequeños Propietarios, Partido Popular, Partido Socialdemócrata, Partido Cristianodemócrata, y el SzDSz. A lo largo de 1989 la EKA y el Partido Socialista negociaron y se pusieron de acuerdo en el programa a llevar a cabo para la reforma del sistema social y económico del país. Sin embargo, la oposición liberal exigía cambios más radicales y rápidos y rechazó firmar los acuerdos con el gobierno. No solo eso, para intentar imponer un programa diferente, propusieron un referéndum que incluyera los puntos considerados por ellos más importantes. En apenas un mes, los liberales consiguieron las 100 mil firmas necesarias (en realidad presentaron 140 mil, aunque en otras fuentes he visto cifras de hasta 200 mil -por ejemplo eso se afirma en un artículo de la revista liberal radical Magyar Narancs; en cualquier caso el número de firmas válidas sería mucho menor, pero superó las 100 mil). Así que finalmente,  el 26 de noviembre de 1989 se celebró el denominado referéndum de los cuatro síes, porque constaba de cuatro preguntas, para las que la oposición liberal, impulsora del referéndum, pedía el sí. 



Las cuatro cuestiones eran las siguientes:

- ¿Deberá elegirse presidente solo tras las elecciones parlamentarias?
- ¿Deberán las organizaciones del Partido Socialista Obrero Húngaro - comunista- desaparecer de los lugares de trabajo?
-  ¿Deberán liquidarse las propiedades del partido?
- ¿Deberá disolverse la Guardia Obrera? (una unidad armada para la defensa del socialismo)

Los partidos liberales y sus aliados, como he mencionado antes, eran partidarios de votar a todas las preguntas con el sí. Pero no toda la oposición estaba de acuerdo con el referéndum. El Foro Demócrata Húngaro, por ejemplo, (que luego ganaría las primeras elecciones burguesas), era partidario del entendimiento con los socialistas y de hecho eran los que habían firmado los acuerdos con el gobierno en la Mesa Redonda de la Oposición. Pero el Foro no quería aparecer en la cuestión como aliado de los socialistas, así que hasta el último momento no tuvo muy clara su postura. Finalmente acabó solicitando el boicot al referéndum.

Imre Pozsgay, 1989. Fuente: Magyar Narancs


En realidad, en el momento del referéndum, las tres últimas preguntas ya no eran importantes porque el parlamento había aprobado las medidas en cuestión (las sugeridas por el sí), así que a la hora de la verdad lo que se pidió en el referéndum fue el apoyo a las medidas tomadas por el Parlamento o su rechazo. Por ejemplo, la Guardia Obrera ya había sido disuelta en octubre. En la época las cosas se sucedían con gran rapidez, y obviamente los impulsores del referéndum no sabían que esas medidas acabarían siendo adoptadas por el Parlamento sin necesidad de referéndum. Pero este hecho facilitó la toma de postura del Foro Demócrata Húngaro, que podía con toda tranquilidad argumentar que en general el referéndum era innecesario e inútil.  Sin embargo, más problemática era la primera pregunta, la referida a la elección del presidente, que era una cuestión candente y aún sin decidir. Los socialistas, en el poder, preferían que el presidente fuera elegido en unas elecciones antes de las elecciones parlamentarias y de la constitución del parlamento. Confiaban en el triunfo de uno de sus dirigentes, Imre Pozsgay, por aquel entonces uno de los políticos más conocidos y populares del país. Los liberales, por el contrario, querían evitar a toda costa que Pozsgay pudiera convertirse en presidente del país, y preferían posponer la elección de presidente a unas elecciones parlamentarias. Es más, eran partidarios de que el presidente fuera elegido por el parlamento salido de esas elecciones, y no directamente por la población. Esta postura no era solo producto de su fobia al comunismo o incluso a Pozsgay, sino que también estaba determinada por los acontecimientos que estaban teniendo lugar en otros países de la región, con personalidades fuertes al frente de gobiernos populistas y en algunos casos incluso vinculados al régimen anterior (Mečiar en Eslovaquia - aunque Mečiar no estaba vinculado al partido comunista-, Milošević en Yugoslavia, Ilescu en Rumanía, etc). 

A continuación veamos los resultados del referéndum. La participación no fue muy grande, y eso que hablamos de la época de la "euforia" por la caída del socialismo (bueno, euforia en ciertas capas de población, claro, en otras no tanto), apenas llegó al 58%, 

Una cosa importante es que en los resultados oficiales se descontó el número de votos en blanco o inválidos, lo que aumenta el porcentaje de votos con Sí o No. Yo incluyo los dos resultados, el oficial, y el total incluyendo votos en blanco o inválidos (entre paréntesis)

Resultados del referéndum de 1989. Explicación en el texto. Fuente: 24hu


- ¿Deberá elegirse presidente solo tras las elecciones parlamentarias?

Sí: 50,1% (47,4%)
No: 49,9%  (47,2%)
Votos en blanco o inválidos: 5,4%

Hubo apenas 6 mil votos de diferencia entre el Sí y el No (para 7,8 millones de electores, de los cuales  4,5 millones fueron a votar). Es decir, se aprobó que la elección del presidente fuera por el parlamento y solo después de las elecciones parlamentarias, y no por los ciudadanos. De hecho es el sistema actual. A causa de estos resultados, el parlamento tuvo que retirar la propuesta de elecciones presidenciales para el 7 de enero de 1990; el nuevo presidente fue elegido por el parlamento después de las elecciones parlamentarias del 25 de marzo 1990, en la persona del escritor Árpád Göncz (liberal y miembro del SzDSz). Sin embargo hay varios interrogantes y cuestiones a tener en cuenta. En la actualidad, a excepción de entre los liberales, en general no hay muy buena imagen sobre este referéndum, algunos lo consideran directamente una estafa, ya que evitó la posibilidad de que el presidente fuera elegido por los ciudadanos húngaros. Según el mismo Imre Pozsgay, parte interesada en el conflicto, ya que aspiraba a ser elegido presidente de la República, se trata de la primera trampa electoral posterior a la caída del régimen socialista. En una entrevista realizada en el 2012, Pozsgay se quejaba de la redacción de la pregunta, que era engañosa, porque no se trataba de que el presidente se eligiera antes o después, sino de si se elegiría en elecciones presidenciales, directamente por el pueblo, o lo haría el parlamento. Según Pozsgay, los votantes del sí, no se daban cuenta de que en realidad estaban cediendo su derecho a elegir presidente. A decir verdad, la cuestión se explicaba en detalle en la propia tarjeta electoral, debajo de la pregunta ("Con el Sí, usted apoya que no sea el pueblo el que elija el presidente, sino el Parlamento. Con el no, usted apoya que el primer presidente de la república sea elegido directamente por la población"). Pero a pesar de eso, la pregunta es indiscutiblemente engañosa; no solo eso, sino que la propia explicación, en letra pequeña, bajo la pregunta, también lo es, ya que se especifica la elección del primer presidente, pero no la de los demás. Además hubo quejas respecto a la mala organización, se dio el caso de gente que no pudo votar por no estar en las las listas, etc, teniendo en cuenta que la opción ganadora lo hizo solo por 6 mil votos de diferencia, estos problemas eran relevantes (aquí una grabación en húngaro de la BBC en la que se habla de estos problemas, se menciona el dato de cientos de miles de personas que no pudieron votar por no estar registradas). Poco después, en julio de 1990, se celebró otro referéndum (ya se verá en una entrada posterior), para solicitar la elección directa de presidente, pero la participación fue mínima y no se declaró válido (aunque la mayoría de los votos fueron en favor de la elección directa del presidente por el pueblo). 

Un ejemplo de manipulación de los partidarios del sí en el referéndum. Joven: "Voy a votar por primera vez". Adulto: "Yo también, y eso que ya hace 40 años que soy mayor de edad". En realidad se oculta el hecho de que en Hungría había elecciones regularmente, cierto que no se podían presentar partidos anticomunistas, pero votar se podía, y cada vez era más frecuente que hubiera candidatos antisistema e independientes. Fuente: 24.hu

Las siguientes preguntas, como he comentado, no tenían importancia real porque el parlamento ya había decidido (aunque si el resultado hubiera sido contrario a las propuestas del parlamento, habría que haber suprimido esas leyes). 

- ¿Deberán las organizaciones del PSOH desaparecer de los lugares de trabajo?

Sí: 95,1% (90,3%)
No: 4,9% (4,6%)
Votos en blanco o inválidos: 5,1%

- ¿Deberá rendir cuentas el partido respecto a sus propiedades? (suponía la liquidación de las propiedades del partido)

Sí:  95,4% (90,6%)
No: 4,6% (4,4%)
Votos en blanco o inválidos: 5%

- ¿Deberá disolverse la Guardia Obrera?

Sí: 95% (89,6%)
No: 5,1% (4,8%)
Votos en blanco o inválidos: 5,6%

Aquí, a diferencia de la primera cuestión, los resultados son evidentes, aunque el hecho de preguntar sobre una medida ya tomada y realizada en la práctica plantea sus dudas, lo que unido al conflicto en torno a la primera pregunta, no deja en muy buen lugar el cómo entienden algunos la democracia. En definitiva, así empezó la historia de los referéndums y las elecciones en la Hungría postsocialista.

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Vídeo de propaganda electoral del SzDSz para el referéndum, pidiendo los cuatro Síes. Con música de Illés. Al final del vídeo puede verse el eslogan del SzDSz para el referéndum: "El que se queda en casa, vota por el pasado".


Fuentes:

- Oficina Electoral Central - Resultados oficiales del referéndum de 1989
- Portal de noticias 24.hu
- Revista Magyar Narancs
- Revista Múlt-kor


Varios artículos de la wikipedia húngara.


jueves, 22 de septiembre de 2016

Música húngara actual: Magashegyi Underground

Fuente


Magashegyi Underground (pronúnciese algo así como Magash-jeyi) es un grupo húngaro de pop-rock alternativo, creado por Máriusz Fodor y János Kardos-Horváth en el 2004 en la ciudad de Tatabánya. Los dos habían iniciado también otro proyecto, Kaukázus (ya presentado anteriormente aquí en Crónicas Húngaras), porque lo que no se preocuparon mucho de Magashegyi Underground, hasta que unos años después Máriusz Fodor y otros miembros de Kaukázus reanimaron el grupo con ayuda de la cantante Bíborka Bocskor y de Szabolcs Tariska, conocido letrista que trabajaba en otros grupos. En octubre del 2010 publicaron su primer disco, Ezer Erdő (Mil bosques), que enseguida llamó la atención; la canción más conocida del disco, Metróhuzat (Corriente en el metro) fue una de las canciones más escuchadas del año. Hasta ahora han publicado tres discos, el último hace unos pocos meses, en abril del 2016, "Mar encontrado" (Talált tenger). 


1. Metróhuzat ("Corriente en el metro"), concierto en un festival de la ciudad de Veszprém en el 2012, con la participación de una orquesta sinfónica. 





2. La versión original de Metróhuzat, con un vídeo con bellas imágenes de Budapest (que no es el  original).



3. Ellenfény - "Contraluz" (2016), de su último disco "Mar encontrado".



4. Újhold - "Luna Nueva" (2015), también de su último disco "Mar encontrado".



5. Szívtakarítás - "Limpieza de corazón" (2010). Otra canción de su primer disco, Ezer Erdő.



Nota: la información está sacada del artículo sobre el grupo en la wikipedia húngara y de esta entrevista en el portal index.hu

domingo, 18 de septiembre de 2016

Los grupos étnicos húngaros (1): Introducción y el Göcseji

(Otros artículos en Crónicas Húngaras sobre las minorías étnicas: Minorías étnicas en Hungría, los húngaros de Ucrania, los húngaros de la ex-Yugoslavia, los húngaros de Eslovaquia)


En el Museo Göcseji de Zalaegerszeg. Fuente: Képguru.

Un tema que no se ha tratado nunca aquí, en Crónicas Húngaras, es el de los diferentes grupos étnicos de húngaros que por alguna razón han mantenido ciertas diferencias respecto al resto del pueblo húngaro. En numerosas ocasiones se ha hablado del caso de los húngaros de fuera de Hungría, pero como un todo, en su generalidad, sin embargo hay numerosos grupos étnicos húngaros que no tienen relación con esta división que no deja de ser meramente política y artificial. Aunque los húngaros son un pueblo muy homogéneo, debido a factores geográficos e históricos se han formado (y mantenido) varios grupos étnicos que se diferencian del resto por sus costumbres y, a veces, por algunos rasgos peculiares del idioma que hablan.


Mapa etnográfico de Hungría (aunque solo es una aproximación y se centra sobre todo en los bailes tradicionales). Fuente

Hay que tener en cuenta que el pueblo húngaro tampoco era en origen homogéneo (lógicamente, como no lo es ningún pueblo). Cuando los húngaros llegaron a la Cuenca del Danubio, allá por el siglo IX (en el 895), eran ocho tribus diferenciadas con población mixta, una de ellas se sabe con seguridad que ni siquiera era húngara (los kábaros, que se unieron a las 7 tribus húngaras), y al asentarse en el territorio las diferencias entre las diferentes tribus fueron diluyéndose, a la vez que surgían otras de manera natural (por condiciones geográficas o de otro tipo - por ejemplo influencia de la población asentada anteriormente en una zona, o cuestiones históricas como privilegios por ser territorio fronterizo, etc). En cualquier caso, los diferentes grupos étnicos húngaros son muy antiguos y en algunos casos se remontan ya a la época de la conquista del territorio. 

Un edificio del Museo Etnográfico Göcsej al aire libre, en Zalaegerszeg. (Fuente: Wikipedia)

Se suele hacer un distinción importante entre dos tipos de grupos étnicos, por un lado los que están bien diferenciados como tales, incluso desde el punto de vista histórico, como por ejemplo los székely (sículos o seklers, según las fuentes, yo me curo en salud y escribo el término húngaro), que viven actualmente en Rumanía, los hajdú (léase "jaidu"), los matyó, los palóc o los cumanos (estos últimos si bien no son húngaros, se han integrado y asimilado completamente). Y por otro los que no son propiamente grupos étnicos aparte, sino que por las peculiares características del medio geográfico en que viven han desarrollado y/o conservado diferencias culturales significativas, por ejemplo los húngaros del Sárköz, Csallóköz, Ormányság, el Őrség o el Mezőföld. 

Los antropólogos dividen en cuatro regiones principales el territorio poblado por los húngaros (ojo, no los habitan exclusivamente, y en ocasiones ni siquiera son mayoritarios en la zona): el Dunántúl o Transdanubia, la zona comprendida entre el Danubio, el Drava y Austria (aunque también en Austria hay algunos asentamientos tradicionalmente húngaros); las Tierras Altas (Felföld), la región accidentada y relativamente montañosa del norte, y que se refiere también a Eslovaquia; la Gran Llanura Húngara (el Alföld), una gran planicie que se extiende al este del Danubio e incluye también parte de la ex-Yugoslavia; y por último Transilvania (Erdély), con algunas extensiones en los Cárpatos. Esta última región pertenece en la actualidad a Rumanía, pero todavía hoy tiene una significativa población húngara.

Molino Hencz, en el Museo Etnográfico al Aire Libre Göcsej. En Zalaegerszeg. Fuente: Wikipedia.


Empecemos por la región del Dunántúl o Transdanubia, es decir, la zona al oeste del Danubio. Allí, en el extremo suroccidental, casi junto a la frontera con  Eslovenia,  se encuentra la región de Göcsej (672 km2, unos 25 mil habitantes), caracterizada por sus pequeños montes y valles, en cuyos pueblos -no hay ciudades- se han mantenido antiguas tradiciones, incluso de la época pagana, como el regölés (canciones derivadas de cantos y fórmulas chamánicas y precristianas). Los pueblos han mantenido la estructura antigua típica local, con edificaciones dispersas por las laderas de los montes; es una estructura llamada szeres település, una especie de transición entre los caseríos aislados y el pueblo,  y también está presenta en las zonas lindantes de Austria y Eslovenia. En el Göcseji cada conjunto de edificaciones dispersas pero vinculadas entre sí es llamado szeg, y de hecho hay muchas poblaciones que han conservado esta palabra en su nombre, por ejemplo Zalaegerszeg, la capital de la región de Zala. Las casas solían construirse en forma de U y tenían el huerto en el interior, que se cerraba por delante con una valla o una puerta. Un buen ejemplo de su arquitectura se puede ver en el museo etnográfico Göcsej de Zalaegerszeg, por cierto el primer museo etnográfico al aire libre (skanzen) de Hungría y uno de los más bellos (fue inaugurado en 1968) - aquí se puede hacer una visita virtual al Skanzen de Zalaegerszeg y a parte de la ciudad. Además, son característicos los trajes tradicionales y los bordados típicos de la región. Así mismo existe el dialecto göcseji que presenta ciertas particularidades respecto al húngaro normativo, por ejemplo la acusada tendencia a abreviar las vocales, hasta el punto de que muchas veces cambian su calidad y se transforman en otras vocales diferentes.

Dado el carácter arcaico de la región, donde se han mantenido viejas tradiciones, era de esperar que los interesados en el origen y las costumbres de los primitivos húngaros hayan prestado atención al Göcseji. Algunos historiadores han planteado la teoría de que los hunos se habrían instalado en esta zona ya desde antiguo y las peculiaridades del dialecto göcseji son un reflejo de la influencia huna o quizás incluso escita. Vamos, que los habitantes de göcseji, básicamente serían descendientes de los hunos. El historiador y arqueólogo Gyula László fue el que elaboró con mayor precisión la teoría de la "doble ocupación del territorio", que se basa en la teoría de que los ávaros que habitaban la Cuenca de los Cárpatos en el siglo VII serían en realidad húngaros y cuando las tribus húngaras llegaron, a finales del siglo IX, se encontraron con ellos y no con otros pueblos. Sin embargo no es una teoría aceptada por la mayoría de los historiadores, que piensa que no hay suficientes pruebas para poder afirmar algo así. En cualquier caso, para desgracia de Gyula László, su teoría es muy popular entre los medios de extrema derecha, ya que supone el poblamiento de la zona por los "húngaros" (o sus parientes) varios siglos antes de la llegada oficial (incluso mencionan el siglo V - aunque eso no lo hace Gyula László-, cuando los hunos marcharon a Iliria). Una de las pruebas que se menciona al respecto es el parecido entre los dialectos húngaros de göcseji en Occidente, los székely (en el Este) y los palóc en el norte (que también serían descendientes de los hunos), sin embargo, en realidad hay otras formas de explicar ese parecido sin recurrir a la teoría "huna" (los extremos son más reacios a un cambio surgido en el centro). De todas formas la cuestión de las teorías alternativas al origen de los húngaros o la ocupación del territorio queda para otra entrada aparte.

En la actualidad, en el Göcseji se ha desarrollado mucho el turismo rural por la belleza de sus pueblos y por haber mantenido viejas poblaciones casi intactas.


Bordado típico de la región del Göcseji. Fuente


Interior de una vivienda campesina del Göcsej. Museo Etnográfico al aire libre Göcsej. Fuente: Wikipedia.


Un baile típico de un grupo local (Boróka, de Zalaapáti):





Fuentes:

Alfahír
Balassa Iván, Ortutay Gyula: Magyar néprajz. Corviná Kiadó, 1979.
Bánhegyi Ferenc: Hon- és népismeret. Apaczai Kiadó. Celldömólk, 2003.
Magyar néprajzi Lexikon. Akadémiai Kiadó, 1977-82
Magyar település szerkezete
Wikipedia

viernes, 9 de septiembre de 2016

La crisis de refugiados y el referéndum sobre las cuotas impuestas por la UE

El 2 de octubre del 2016 se celebra en Hungría un referéndum para decidir si se aceptan las cuotas de refugiados que quiere imponer la UE a todos los países miembros, entre ellos a Hungría. El gobierno húngaro, junto con el de otros países de la zona, como el eslovaco, el polaco o el checo (el llamado grupo de Visegrád al completo), tiene una postura muy crítica en general sobre la política de la UE, y la gestión de la crisis de los refugiados por parte de la UE ha sido la gota que ha colmado el vaso. Si ya las sanciones contra Rusia han levantado ampollas en países cuyas agriculturas dependen en gran medida de las exportaciones a Rusia, y que en el caso de Hungría son de vital importancia, dado que la agricultura húngara no levanta cabeza desde la caída del socialismo, la crisis de refugiados del 2015, no ha hecho más que deteriorar aún más las relaciones de estos países, y especialmente de Hungría, con la dirección de la UE, tras la que se ve más que nada la férrea mano de Alemania, que guía a la UE de acuerdo no a los intereses comunes, sino de Alemania (y/o directamente de los EEUU). 

Llegada de refugiados a Europa en el 2015. Fuente: Wikipedia


Las razones del disgusto húngaro son comprensibles, aunque desde Occidente, con la manipulación de los medios de comunicación, que en los últimos tiempos ha llegado a extremos lamentables, se haya intentado dar una imagen falsa del problema, y se haya presentado a Hungría muchas veces casi como un país fascista (aunque esto venía de antes: véase El País), mintiendo, manipulando y simplemente callándose datos importantes y necesarios a la hora de comprender realmente lo que estaba pasando.


Breve resumen de la crisis de refugiados del 2015


Llegada de refugiados a Hungría por semana en el periodo indicado (del 2015). Fuente: wikipedia.


El caso es que Hungría -un país que no es rico y donde para una parte importante de la población la vida es bastante difícil, vamos, que no tiene los recursos que puede tener Alemania o Austria, ni siquiera los que tiene España- se encontró en el 2015 con una avalancha de decenas de miles de refugiados -casi 400 mil para todo el 2015- que llegaban al país esperando ir a Alemania u otros países ricos de la UE. Siendo Hungría país frontera Schengen, es obligación del gobierno húngaro (impuesta por la UE y aceptada por Hungría al firmar los acuerdos)  registrar a esos refugiados e internarlos en asilos o centros de refugiados hasta que se decida su situación. Pero como los campos eran abiertos, en la práctica, los refugiados apenas permanecían unos días en él, luego se marchaban a Budapest y de allí a Austria, y posteriormente a otros países, especialmente Alemania. Las autoridades húngaras ya se habían quejado tiempo atrás de que cuando se decidía el estatuto de un solicitante de asilo, hacía tiempo que este había desaparecido y seguramente ni siquiera se encontraba ya en Hungría. Las irresponsables declaraciones de la canciller alemana Ángela Merkel, sobre que todos los refugiados serían aceptados en Alemania, aunque luego fueron matizadas - tarde y mal- , no hicieron más que aumentar el flujo de refugiados y dificultar las tareas de las autoridades húngaras (y de otros países, como Grecia), porque lógicamente ningún refugiado quería ser registrado por los húngaros. Hay que saber que, según la Reglamentación de Dublin,  el país frontera Schengen es  responsable de los refugiados que pasan por su frontera y los países receptores finales tienen derecho (según esa legislación) a deportar a los inmigrantes ilegales al país por el que han entrado en la UE. Vamos, que si se desestima la petición de asilo de un refugiado registrado en Hungría pero que se encuentra en Alemania, este país tiene derecho a deportar al refugiado a Hungría, por eso muchos refugiados hacen todo lo posible para evitar su registro en Hungría o Grecia, para que no conste el lugar de su entrada en la UE. Así que mientras la señora Merkel se dedicaba a ofrecer buena cara y a hablar en la televisión y en la prensa de los pobres refugiados y a instarles a que fueran a Alemania, donde les iban a acoger con toda la generosidad del pueblo alemán, por otro lado, entre bastidores, amenazaba a las autoridades húngaras con deportar a miles de refugiados a Hungría; y no eran solo meras amenazas, las autoridades alemanas (y de otros países) iniciaron los procesos judiciales para proceder a dichas deportaciones. Por supuesto esto no afecta solo a Hungría, aquí una noticia reciente según la cual Alemania va a deportar refugiados a Grecia. Austria, por el contrario, ha amenazado a Hungría con llevarla a los tribunales si no acepta a los refugiados que los austríacos vayan a deportar. En septiembre del 2015, las autoridades húngaras estaban simplemente desbordadas, la estación de tren de Keleti, en Budapest, estaba abarrotada de refugiados y se había formado un campamento en los subterráneos de la estación en el que se hacinaban cientos de ellos, esperando poder subir a uno de los trenes que iba a Austria. Los trenes a Viena ya iban en agosto repletos de refugiados (lo comprobé personalmente, ya que fui a la capital austríaca en tren), pero en septiembre las cosas no hicieron más que empeorar. Sin previo aviso, ya a finales de agosto el gobierno austríaco empezó a detener los trenes y a cerrar la frontera por carretera y por ferrocarril. Esto solo pretende ser un breve resumen de la cuestión, así que no entraré en los detalles, en como cada día cambiaba la situación, un día los austríacos abrían la frontera, otro solo hacían bajar a los refugiados, un tercero cerraban directamente y no permitían pasar a los trenes ni autobuses ni nada, cortando así la principal vía de comunicación de Hungría con el exterior. Es entonces cuando la maquinaria alemana de propaganda trabaja a destajo contra Hungría. Hasta que el gobierno húngaro, harto de que se le echara en cara todo y que se le considerara culpable de un problema que no habían creado ellos, decidió trasladar a la frontera con Austria a todos los refugiados que lo deseaban (sin ni siquiera intentar registrarlos) y cerró su frontera sur, principalmente con Serbia, para evitar la llegada de nuevos refugiados. A su vez, se impusieron controles en los campos de refugiados, que desde entonces no son abiertos (vamos, que los internados allí no pueden salir). Los austríacos acabaron aceptando los refugiados llevados de Hungría como medida extraordinaria (cosa de la que se enteraron las autoridades húngaras a través del facebook del primer ministro austríaco), y desde entonces, de vez en cuando reanudan el control de la frontera con Hungría, a pesar de ser los dos países Schengen. La medidas tomadas por los húngaros fueron duramente criticadas por la UE y los voceros y mercenarios a sueldo de sus élites, la prensa (por no hablar de los progres, que les hacen el juego). Luego no se usó el mismo tono cuando otros países empezaron a hacer exactamente lo mismo o cosas todavía peores (y por cierto, la que le ha caído a Hungría por levantar una valla en la frontera, cuando la propia UE ha financiado una valla en la frontera en Ceuta y Melilla).

 Todo este conflicto y las críticas, en su mayoría injustas y pasadas de rosca, que recibió el gobierno húngaro, acabaron de envenenar la relación de Hungría con Alemania y con las instituciones de la UE. Cuando la UE propuso en septiembre del 2015 el sistema de cuotas obligatorias, que suponía que todos los países de la UE debían acoger a un número determinado de refugiados, y si no lo hacía recibiría una multa, el gobierno húngaro lo rechazó categóricamente. Y no solo el gobierno húngaro, de hecho también la rechazaron otros países de la UE, en concreto Chequia, Rumanía y Eslovaquia. Finlandia se abstuvo y Polonia votó sí, pero después de eso, en octubre del 2015, se formó un nuevo gobierno, contrario a las cuotas y que apoya la actitud húngara. Por lo demás, Hungría y Eslovaquia incluso han llevado el asunto al Tribunal Europeo de Justicia. Las razones del firme rechazo de estos países son múltiples y han ido evolucionando. Van desde cuestiones bastante razonables y con las que difícilmente se puede discrepar, hasta cosas más discutibles o incluso absurdas. Entre las críticas que se han lanzado sobre el sistema de cuotas está el que no solucionará absolutamente nada, ya que supone "repartir" 160 mil refugiados, cuando en realidad la cifra de refugiados es muy superior a esa, o qué pasará con los que no quieran estar en el país que les corresponda obligatoriamente (de hecho, estos días se ha sabido que de los refugiados reasentados en Letonia no ha quedado ninguno allí, todos se han ido a Alemania), así como la presión sobre sueldos locales, crecimiento de la delincuencia, posibles terroristas que puedan infiltrarse entre los refugiados, defensa de las raíces cristianas europeas (obviamente esto viene por parte de los conservadores cristiano-demócratas entre otros), etc, etc, etc.  

Refugiados en el subterráneo de la estación de tren de Keleti, en Budapest, en septiembre de 2015. Fuente: Wikipedia


El referéndum

Para dar más fuerza a su oposición y poder evitar de alguna manera la imposición de la UE, el gobierno húngaro decidió la celebración de un referéndum nacional sobre las cuotas de refugiados. En caso de ganar el NO, el gobierno podría esgrimir como excusa la opinión de la ciudadanía húngara, aunque en realidad no se trate de algo vinculante. La noticia del referéndum húngaro no ha caído nada bien en la UE, que parece que tienen fobia a que la gente pueda expresar su opinión. Aquí una perla, verdadero monumento a la infamia periodística, un artículo de El Mundo en el que se llama de todo al gobierno húngaro, hasta ultraderechista.

Sea como fuera, el 24 de febrero del 2016 el primer ministro húngaro Viktor Orbán, anunció la celebración del referéndum para el día 2 de octubre del mismo año (ahora ya no queda ni un mes). La pregunta a la que deberán contestar los ciudadanos húngaros y los extranjeros residentes oficialmente en Hungría (vamos, los empadronados), es la siguiente: ¿Quiere que la UE, sin la aprobación de la Asamblea Nacional, imponga el asentamiento obligatorio de ciudadanos no húngaros en Hungría?

Desde el primer momento el partido gobernante, Fidesz (y sus aliados cristiano-demócratas) se han pronunciado por el NO a las cuotas. También la extrema derecha, Jobbik, y los comunistas del Partido Obrero (Munkáspárt) han decidido apoyar el no. En el caso del Partido Obrero, la razón es detener la oleada de refugiados y defender las fronteras del país. Según los comunistas, la crisis de refugiados hay que resolverla en su origen, lo que supone aceptar al gobierno legítimo de Siria y colaborar con Rusia en la lucha contra el ISIS para acabar con la guerra en Siria, Irak y Afganistán (de acuerdo al comunicado del Partido Obrero sobre el referéndum).  Lo mismo respecto a otras organizaciones, más o menos cercanas al Fidesz (por ejemplo sindicatos) - naturalmente cada organización tiene sus razones propias. 

Los partidos liberales minoritarios (extraparlamentarios) desde el primer momento han declarado su intención de votar SÍ a las cuotas. 

Para el resto de partidos de oposición la cosa no ha sido tan evidente.

La izquierda-ecologista, LMP (Otra Política Es Posible), después de varios meses de incertidumbre ha decidido finalmente no participar en la campaña de ningún modo, ni hacer ningún tipo de llamamiento a sus votantes. Algunos dirigentes del partido han criticado las cuotas obligatorias de la UE, otros han declarado que personalmente se abstendrán. 

El circo ha venido por parte de los partidos social-liberales, que han tenido posturas menos claras y consecuentes, con un oportunismo descarado y evidente para todo el mundo. Han pasado de una aceptación inicial a las cuotas al rechazo, pero en el referéndum piden la abstención para no "ayudar" al gobierno y porque, según ellos, este es el primer paso para una posible salida de Hungría de la UE. También consideran que el referéndum es irrelevante y no vale para nada. Algunos han usado un tono más duro (Coalición Democrática ha hablado de boicot al referéndum) otros con un lenguaje un tanto más suave (Partido Socialista).  La campaña del Partido Socialista es de lo más estrambótica que se puede uno imaginar, han anunciado el NO a las cuotas, pero solicitan a sus votantes y sus simpatizantes que se abstengan y encima han escrito carteles con un gigantesco SÍ (y en letra pequeña: "a quedarse en casa").

Aquí, los socialistas haciendo el ganso. Luego cuando en las elecciones no les vote ni el Tato y queden detrás de Jobbik, todavía se preguntarán el por qué. Fuente: index.hu


Una curiosidad en este referéndum es la intensa participación de algunas organizaciones sociales, quizás porque la oposición pro-europeísta al no atreverse con el Sí abiertamente les ha cedido el terreno. Destaca especialmente el partido no oficial el Perro de Dos Colas, una especie de partido político en broma, que ha resultado ser una de las organizaciones que más dinero se ha gastado en la campaña de propaganda para el referéndum (más por ejemplo que gran parte de la oposición).  El Perro de Dos Colas considera que el referéndum es absurdo y la pregunta que se hace a los ciudadanos también lo es, así que solo cabe responder de igual manera (y de hecho solicitan a sus simpatizantes que vayan a votar, pero introduzcan papeletas no válidas). 

Encuestas sobre el referéndum. El Sí, refleja la aceptación de las cuotas que quiere imponer la UE. El No, es el rechazo. NS/NC - no sabe, no contesta. Para que sea válido se necesita una participación mayor del 50%. Fuente: elaboración propia a partir de los datos de este artículo de la wikipedia. 


En general, parece bastante claro que la mayoría de la población está en contra de las cuotas obligatorias. Eso no se cuestiona y es extensible incluso a los simpatizantes de la oposición (y de hecho seguramente es la causa de que incluso los partidos social-liberales hayan preferido no hacer compaña directa por el sí). El verdadero reto para el gobierno es conseguir que el referéndum sea válido. Una dato a tener en cuenta es que en Hungría se cambió hace años la legislación para asegurar el triunfo de la opción que tenía que ganar en el referéndum de la OTAN y en el de entrada en la UE. Puede parecer escandaloso y poco democrático, y de hecho lo es. En 1997 se aprobó una ley según la cual no hacía falta que fuera a votar más del 50% de la población con derecho a voto para que un referéndum sea declarado válido. Y en realidad, solo gracias a esa ley se pudo aprobar el ingreso de Hungría en la OTAN y en la UE (votaron el 49% y el 46% respectivamente, es decir, con la ley antigua, habrían sido invalidados). Pero en el 2011 se anuló dicha disposición y ahora de nuevo está en vigor la legislación anterior, a saber, que es necesario el voto de más del 50% de la población. Y eso es lo más difícil para el gobierno, convencer a la mayoría de la población de la necesidad de votar. 

Sabiéndose lo que se juegan, el Fidesz ha organizado una campaña de propaganda bastante intensa, que en muchas ocasiones ha caído directamente en el mal gusto, como por ejemplo con la campaña de carteles, algunos de los cuales dan vergüenza ajena. Como respuesta, la organización no parlamentaria ya mencionada anteriormente, el Perro de Dos Colas, se ha dedicado a destruir carteles o a transformarlos, a veces de manera bastante original (y polémica, como cuando ha ofrecido dinero por cartel eliminado). 


Algunos ejemplos de la campaña promovida por el gobierno:

¿Lo sabía? Desde el comienzo de la crisis de inmigrantes en Europa han muerto más de 300 personas en ataques terroristas.
¿Lo sabía? Solo en Libia hay cerca de un millón de emigrantes que quieren venir a Europa.

Si vienes a Hungría no puedes quitarles el trabajo a los húngaros.
¿Lo sabía? Bruselas quiere reasentar en Hungría a tantos refugiados ilegales como la población de una ciudad.


Y la réplica:

¿Lo sabía? Más de un millón de personas se quiere marcharse de Hungría a Europa.

Si eres el Primer Ministro de Hungría, tienes que respetar nuestras leyes.

Hungría necesita cultura. No consulta. (El original decía: Si vienes a Hungría debes respetar nuestra cultura. Consulta Nacional). 
Por lo demás, justo cuando iba a publicar esta entrada me ha llegado el folleto explicativo del gobierno sobre el referéndum, en el que se explica tanto las razones para votar no, como el procedimiento a la hora de votar. Se dice más o menos lo que he comentado aquí (aunque se mencionan algunas cosas más), así que hago un resumen: en el documento se afirma que "tenemos derecho a decidir con quién queremos vivir", que Europa debería intentar detener la oleada de refugiados y no fomentarla, y además se resalta el hecho de que sea una imposición de Bruselas. En las 20 páginas del folleto se desmonta el argumento económico para aceptar refugiados (ya que en la UE hay más de 20 millones de parados), se menciona también que hay que defender las fronteras externas para poder así seguir manteniendo la libertad interna (una crítica dirigida a países como Alemania o Austria que han suspendido los acuerdos Schengen durante un tiempo en la frontera ante la avalancha de refugiados mientras se dedicaban a criticar a los húngaros por intentar mantener el orden en la frontera). Se establece también una relación entre migración ilegal y terrorismo; pero a diferencia de los carteles aquí se explica de manera razonable, vamos que no se acusa a los refugiados de ser terroristas, sino que se habla del peligro de que si entra una gran masa de gente sin control es fácil que un grupo de terroristas se infiltre con ellos, y de que en realidad no hay forma de saber cuántos han podido entrar ya entre los refugiados. Después se pasa a la cuestión del peligro sobre "nuestra cultura y nuestras costumbres" y se menciona que los refugiados no quieren respetar "nuestras leyes" ni "compartir nuestros valores culturales comunes", resaltándose especialmente el caso de los derechos de la mujer. Se muestra incluso un mapa europeo (no muy detallado) con zonas que prácticamente están fuera del control de las autoridades y donde no se recomienda ir por el peligro que supone  (zonas no-go) - en el mapa no aparece ninguna en España, pero sí varias en Francia, Alemania, Bélgica, Inglaterra y Suecia (un par de artículos sobre estas zonas, 1,2). Por último se habla de los "peligrosos planes de Bruselas", que quiere imponer una multa a cada país por refugiado no aceptado (en moneda húngara 78 millones de forint) y se compara con las ayudas que ha recibido Hungría de la UE (1 millón de forint húngaros per cápita en los últimos 7 años), y se hace un llamamiento para "detener a Bruselas". Las últimas páginas son solo información práctica sobre el procedimiento de voto.

Portada del folleto de información sobre el referéndum. "Digámoselo a Bruselas, para que también ellos lo entiendan". Fuente: escaneado por el autor del artículo. 

En cualquier caso, lo que sí está claro es que si el gobierno gana el referéndum (vamos, si vota más del 50% de electores), será un espaldarazo para el actual primer ministro; mientras que si no consigue sacarlo adelante, la oposición (los partidos que piden la abstención) lo usarán en su contra y querrán aparecer como los grandes triunfadores, aunque la mayoría de los abstencionistas, en realidad no quieran saber nada de esos partidos. La respuesta, en poco menos de un mes...